Hay días en que me gustaría dormir para siempre.
Hay días que me gustaría salir y perderme.
Hay días que me perdería en el amor.
Hay días que me gustaría cantar una canción.
Hay días que preferiría quedarme en casa todo el día.
Hay días que me gustaría sentarme en algún lugar y dibujar o pintar.
Hay días en que preferiría tomar fotografías.
Hay días en que me gustaría charlar todo el dia.
Hay días en que me gustaría escribir poemas para mujeres bellas.
Hay días que preferiría caminar acompañado de alguna de ellas.
Hay días que estando en París le propondría matrimonio a ella.
Hay días, de esos días, en que le juraría que le amaría toda la vida a ella.
Hay días que pienso que querer tener hijos es lo correcto, es cierto.
Hay días en los que recuerdo que ni novia tengo, que ingenuo y tonto me siento.
Es entonces que me despierto de este sueño eterno.
Hay días que preferiría solo salir a caminar y el buen aire respirar.
Hay días en que me gustaría estar con mis amigos y beber unas cervezas, nada más.
Hay días de días, cuando me hablas, cuando me miras.
Hay días de esos días en el que me tomo un café, mientras aparentas que me olvidas.
Hay días que pienso ser siempre un hombre correcto, lo intento.
Hay días en los que recuerdo mis errores perfectos.
Hay días en los que te sueño muy contento.
Y hay otros días en los que esos sueños se vuelven ciertos.
Es entonces cuando despierto en este juego incierto,
y me repito todo el día, que hay días de esos días,
en los que ir a Paris y dibujar, no es solo soñar,
y que tomarme un café e intentarte enamorar,
no es lo único que quisiera lograr.
Hay días en los que sueño más y más.
Hay días en que todo lo que sueño se hace real.
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